Condenaron a tres ex policías por la violación de una joven discapacitada

portada Les dictaron una pena de trece años de prisión, pero seguirán en libertad hasta que la sentencia quede firme. El hecho ocurrió hace cinco años y la víctima falleció en 2006.

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Claudia y Sonia, hermanas de la víctima, en el ingreso a tribunales.

Claudia y Sonia, hermanas de la víctima, en el ingreso a tribunales.

Con un retraso de diez horas, y en medio de la incertidumbre y la tensión de los familiares de la víctima, un tribunal oral de Zárate-Campana condenó a trece años de cárcel a tres ex policías por violar a una joven discapacitada en 2004.

La chica murió dos años después del ataque, luego de que su estado de salud se agravara. Un cuarto ex policía, que estaba acusado de haber sido partícipe  necesario del hecho, resultó absuelto.

El fallo condenatorio, que se dio a conocer en la madrugada del miércoles 7, fue por mayoría (no por unanimidad) y recayó en los ex agentes Mauricio Padín, Néstor Panucci y Sergio Gutiérrez. También por mayoría, el Tribunal Oral en lo Criminal N° 2 decidió que permanezcan en libertad hasta tanto la sentencia quede firme. La absolución fue para Pablo Enriquez.

En un principio, el fallo se iba a leer a las 13, luego a las 17 y después se  anunció para las 20.30. Pero a esa hora volvió a posponerse la resolución de los jueces Claudio Rapolo, Elena Barcena y Angeles Andreini, que no se ponían de acuerdo. La lectura de los fundamentos del fallo arrancó a las 22.30 y terminó pasada la medianoche.

Padín, Panucci, Gutiérrez y Enríquez llegaron a juicio imputados por el delito de “abuso sexual agravado por ser ultrajante para la víctima, por la participación de dos o más personas pertenecientes a la fuerza policial y en ocasión de sus funciones”. A pesar de que estuvieron presentes en todas las audiencias del juicio, los ex policías no fueron a escuchar la resolución.

El juicio se hizo por la violación de Paula Lauro, de 29 años, quien padecía de un retraso madurativo y de epilepsia. El ataque se produjo en la noche del 15 de septiembre de 2004, en el partido de Escobar.

Tanto la fiscal, María Vivas, como el abogado querellante, Roberto Hermo, señalaron a Padín, Panucci y Gutiérrez como coautores de la violación y a Enríquez como partícipe necesario, por haber prestado su casa rodante. Ambos pidieron para todos los acusados una pena de 17 años de prisión.

Aunque la fiscalía y la querella no les atribuyeron a los imputados la muerte de Lauro, coincidieron en que el abuso agravó el estado de salud de la víctima, que padecía retraso madurativo y epilepsia.

Por otro lado, la defensa de los cuatro imputados solicitó la absolución por el beneficio de la duda y argumentó que hubo una valoración “subjetiva” de la prueba.

Tras los alegatos, el tribunal había dado a los acusados la oportunidad de pronunciar sus últimas palabras. Pero los cuatro ex policías, que llegaron al debate en libertad condicional, sólo dijeron que eran inocentes y que confiaban en que se haría justicia.

En el debate habían declarado dos testigos civiles que incriminaron a los imputados: el empleado de la estación de servicio donde Lauro fue abandonada tras ser violada y Sonia, la hermana mayor de la víctima. El primero declaró que vio a Lauro descender de un patrullero y salir a la carrera para pedir auxilio, aunque no pudo ver quién o quiénes iban en el móvil.

Sonia Lauro, por su parte, contó que en la noche de la violación Padín fue a buscar a su hermana a su casa de Escobar y le regaló “una flor y un osito de peluche”, porque desde hacía cinco meses “la quería seducir”. Agregó que el policía convenció a Paula de subir al patrullero y se la llevó en el asiento trasero, mientras otro policía iba agachado en el del acompañante.

Agregó que Paula fue llevada hasta una fábrica de cerámicas de Escobar, donde había una casa rodante de un policía que custodiaba el predio y que, según la acusación fiscal, pertenecía a Enríquez.

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