Familiares de Alejandra Mierez agradecen a los vecinos de Escobar

La familia de Alejandra Mierez agradece a los vecinos, familiares y comunidad educativa por el acompañamiento tras su fallecimiento y destaca su vocación docente, su fe y las huellas que dejó.

Alejandra Mierez

Al Director de El Día de Escobar
Sr. Ciro D. Yacuzzi
De nuestra consideración:

Con profundo dolor queremos comunicar el fallecimiento de Alejandra Mierez, mi esposa, mamá de nuestros hijos y profesora para la Enseñanza Primaria, ocurrido el día sábado 25 de julio del corriente año en el Sanatorio San Cayetano de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Alejandra fue una mujer profundamente amorosa, una madre ejemplar, gran amiga y hermana, pero también una maestra que abrazó la educación durante tantos años con una enorme vocación, compromiso y cariño por sus alumnos.

Para quienes tuvimos el privilegio de conocerla, sabemos que su tarea docente no fue simplemente una profesión, sino una forma de entregar amor, acompañar, enseñar y dejar huellas en la vida de muchos estudiantes y sus familias.

Quienes hoy atravesamos este inmenso dolor, queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento a todas las personas que estuvieron a nuestro lado, que nos acompañaron, nos escribieron, nos abrazaron, oraron por nosotros y nos hicieron sentir que no estábamos solos en este momento tan difícil. A toda la familia cristiana del Ministerio de Jesucristo Rey.

Hoy sentimos que las palabras no alcanzan para expresar cuánto vamos a extrañarla. Pero también sabemos que la “Seño Ale” dejó algo que permanecerá para siempre. Por eso, les pedimos a todos aquellos que la conocieron, especialmente a sus alumnos, familias, colegas y compañeros de tantos años, que la recuerden así: con una sonrisa, con cariño y por el amor que puso en las enseñanzas que compartió.

Alejandra creyó fervientemente en Cristo Jesús y sostuvo su fe aun en los momentos más difíciles. Hoy, con la certeza que nos da esa misma fe, confiamos en que descansa en paz en los brazos de nuestro Señor.

Su amor, su fe y las huellas que dejó en cada persona que conoció permanecerán siempre entre nosotros. Hasta que volvamos a encontrarnos, vivirá en nuestros corazones.

Gracias Dios por la vida de la Seño Ale, por todo el amor que nos dio y por todo lo que sembró con su vida.

Con amor y eterna gratitud. Miguel, Justine y Santino

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Seguí leyendo