Rescatan a un lobo marino perdido en el río Paraná de las Palmas

El ejemplar fue hallado por kayakistas en la zona del arroyo Correntino. Los especialistas lograron capturarlo tras una intensa búsqueda y lo trasladaron para su rehabilitación.

escenas del hallazgo y el rescate del lobo marino

Una atípica situación, aunque cada vez más frecuente, se registró este domingo en el Paraná de las Palmas, donde un lobo marino juvenil apareció sobre unas piedras en la zona del arroyo Correntino y movilizó un operativo de rescate de guardavidas, Prefectura Naval y especialistas de la Fundación Temaikèn.

El hallazgo ocurrió cuando un grupo de kayakistas de Kayak Escobar detectó la presencia del animal y dio aviso a los guardavidas del río Paraná. Los rescatistas acudieron al lugar junto a personal de Prefectura y permanecieron custodiando al ejemplar mientras aguardaban la llegada de los especialistas.

Sin embargo, cuando el equipo de la Fundación Temaikèn arribó al sector con los elementos necesarios para concretar el rescate, el lobo marino volvió a ingresar al agua. Esto obligó a desplegar una intensa búsqueda por distintos sectores del río, mientras los rescatistas alertaban a las embarcaciones que navegaban por la zona sobre la presencia del mamífero.

El animal no se dejó agarrar fácilmente. Cruzó el Paraná y tuvimos que alertar a los barcos que venían navegando para evitar cualquier riesgo. Finalmente se subió a una costa del lado opuesto y ahí pudimos capturarlo en una zona de poca profundidad”, declaró el guardavida Lautaro Lezcano a El Día de Escobar.

el lobo marino a orillas del río, sobre unas piedras
Reposo. El lobo marino fue hallado a orillas del Correntino por un grupo de kayakistas.

Una vez que lograron contenerlo, los especialistas trasladaron al ejemplar a la Fundación Temaikèn para realizarle estudios y comenzar su rehabilitación. Según explicó Lezcano, el lobo marino no presentaba lesiones visibles, aunque sí mostraba signos de deshidratación. “Estaba muy activo, pero deshidratado. Ellos obtienen líquido a través de la alimentación y, al no poder cazar en esta zona de agua dulce, terminan debilitándose”, explicó.

Reacciones en redes sociales

El rescate tuvo una amplia repercusión en redes sociales, donde algunos usuarios cuestionaron la intervención de los especialistas y la forma en que el animal fue introducido en el canil de traslado.

“¿Por qué creen que lo están rescatando? Yo solo veo gente incapaz interfiriendo con la naturaleza. Esos animales viven en agua dulce como salada; el único mal es el ser humano con sus decisiones siempre equivocadas”, expresó el usuario José Seballe en uno de los comentarios.

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Por su parte, la usuaria Estela Wienberg escribió: “Horrible cómo lo agarraron y lo metieron en ese cajón. No saben nada de trato de la fauna marina. Deberían asesorarse y aprender del rescatista de SOS Fauna Marina de Piriápolis, Uruguay”.

Ante esos cuestionamientos, el especialista en fauna marina Víctor Fratto explicó a través de un video publicado en su cuenta de Instagram que este tipo de maniobras forman parte de los protocolos habituales de rescate y que los movimientos rápidos buscan proteger tanto al ejemplar como al personal interviniente.

El lobo marino está en las mejores manos, en la Fundación Temaikèn, donde lo están rehabilitando para poder liberarlo. Muchas veces en el rescate de fauna los movimientos pueden llegar a parecer bruscos a los ojos de la persona que no sabe del tema”, sostuvo.

“Esos movimientos rápidos y bruscos se deben a que nos tenemos que proteger también nosotros de que el animal nos haga daño, tienen los dientes muy filosos, lastiman y, además, pueden transmitir enfermedades”, explicó.

Además, Fratto señaló que los lobos marinos pueden ingresar a los ríos para alimentarse, pero cuando avanzan demasiado río arriba resulta conveniente asistirlos. Según explicó, el agua dulce modifica sus condiciones naturales y les exige un mayor esfuerzo físico para desplazarse y respirar, por lo que los especialistas procuran rehabilitarlos y devolverlos posteriormente al mar.

Casos similares

No es la primera vez que un mamífero marino aparece en aguas del partido de Escobar. Por el contrario, es un hecho que ocurre con cierta frecuencia. Del archivo reciente de este medio surgen no menos de ocho casos en los últimos diez años, sin contar este último.

En junio de 2015, Defensa Civil rescató a un lobo marino de tres años en el río Luján. El animal fue trasladado al Zoológico de Buenos Aires para su recuperación y posterior reinserción en el mar. Ese mismo mes se registraron avistajes en Baradero y Bahía Blanca.

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Un año después, en junio de 2016, apareció un lobo marino de 400 kilos varado en la margen izquierda del río Luján. Fue rehabilitado en Temaikèn y devuelto a su hábitat en Punta Rasa, San Clemente del Tuyú.

En junio de 2020, un lobo marino de dos pelos apareció deambulando por el barrio El Cazador, en Belén de Escobar. Fue capturado por Temaikèn y autoridades locales y trasladado a la costa atlántica para su rehabilitación.

En noviembre de 2021Prefectura Naval rescató a un lobo marino en el kilómetro 70 del Paraná de las Palmas, cerca de la terminal de regasificación. Temaikèn quedó a cargo de su cuidado y reinserción.

En julio de 2024otro ejemplar fue rescatado en el kilómetro 67 del Paraná. Lo estabilizaron en Temaikèn y después lo derivaron a Mundo Marino. Tras dos semanas de tratamiento, fue liberado en óptimas condiciones en el Mar Argentino.

Ese mismo mes, Prefectura y Temaikèn rescataron otro lobo marino desorientado en el Paraná de las Palmas. El joven macho fue derivado a Mundo Marino para su rehabilitación y pronta reinserción en el mar.

En noviembre de 2025, un vecino alertó sobre la presencia de un elefante marino a orillas del Paraná de las Palmas. Prefectura Naval, la Dirección de Fauna y la Fundación Temaikèn realizaron un operativo para asistir al animal y devolverlo a su hábitat. En las imágenes captadas se observaba una posible herida en el lomo.

Apenas once días antes de este rescate, otro lobo marino apareció a orillas del Paraná de las Palmas, cerca del kilómetro 65. En aquella oportunidad, las autoridades activaron un operativo para asistirlo, pero el ejemplar murió antes de recibir atención especializada.

Los especialistas señalan que estos animales suelen ingresar a los cursos de agua dulce cuando se encuentran debilitados, enfermos o desorientados, una situación que los lleva a alejarse temporalmente de su hábitat natural.

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