Germán Benítez ganó por nocaut y es el nuevo campeón latino de la OMB

En el duelo de invictos, el joven de Garín le arrebató el título a Horacio Cabral en el noveno asalto de un combate intenso. Con personalidad, fuerza y coraje, el “Correntino” se quedó con el cinturón y la ovación de su gente.

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Brazos en alto. Benítez desplegó todo su potencial en el ring y logró el título de la OMB.

En el duelo de invictos, el joven de Garín le arrebató el título a Horacio Cabral en el noveno asalto de un combate intenso. Con personalidad, fuerza y coraje, el “Correntino” se quedó con el cinturón y la ovación de su gente.

Personalidad, fuerza y coraje. Esos fueron los atributos que exhibió el garinense Germán Benítez (23) en la medianoche del sábado para quedarse con el título interino de la categoría ligero latino de la Organización Mundial de Boxeo (OMB) ante el campeón defensor, Horacio Cabral (26), tras un espectacular nocaut en el noveno round. Los dos llegaban con 14 victorias y 0 derrotas.

La pelea fue en el Club Social y Deportivo Garín y televisada en vivo por TyC Sports. El duelo de invictos venía siendo muy parejo, con buenas intenciones de ambos. Y aunque Cabral era más técnico, Benítez mostraba más claridad en los golpes. Ya en el asalto inicial el peleador garinense volteó a su rival con un fuerte derechazo que impactó en la cabeza del oriundo de Estación América, que igualmente logró levantarse ante la cuenta del árbitro Jorge Basile. Fue un presagio.

Los dos rounds siguientes fueron intensos, con emotividad y dinámica, los dos iban decididos a buscar la pelea, pero ninguno lograba dar el golpe certero para lograr un nocaut. Desde el 4º al 6º asalto el combate se enfrío y bajó en emotividad.

La acción retornó en el 7º round, cuando el local le arrancó el protector bucal de otro derechazo a Cabral, que no cayó pero acusó el impacto. Benítez volvió a pegar fuerte, sin dudas que su carta de presentación ante su gente fue su derecha, potente, certera y agresiva.

Hasta que su mejor arma le dio al “Correntino” la alegría más grande de su corta y prometedora carrera como boxeador profesional. Promediando el 9º round puso contra las cuerdas al campeón y le dio un terrible derechazo en la sien a su oponente, que cayó desplomado para no poder levantarse en la cuenta protectora. Cuando lo hizo ya era tarde: acababa de perder el título.

Benítez mostró garra y actitud, supo esperar el momento justo y cuando tuvo su chance no perdonó. Se quedó con el cinturón latino, dejó una gran impresión y vive un momento de euforia, el más feliz de su vida deportiva.

Asoma un boxeador que muestra cualidades, Garín tiene un nuevo campeón y su gente ya lo está disfrutando.

Por Javier Rubinstein

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