Con un salón de usos múltiples colmado de alumnos, docentes, directivos, vecinos y autoridades, el Jardín de Infantes N°901, el primero de Belén de Escobar, celebró este jueves a la mañana su 75° aniversario en un emotivo encuentro.
Aquella innovadora iniciativa se pudo concretar por la colaboración de dos vecinos: Hugo Turilli y Enrique Cappello. Gracias a sus gestiones, el 24 de agosto de 1951 empezó a funcionar el establecimiento, hoy llamado “Merceditas de San Martín”, en la intersección de las calles Las Heras y César Díaz.
En el acto formal estuvieron la intendenta interina Verónica Sabena; la jefa de Inspección distrital, Diana Yacuzzi; la subsecretaria de Educación, Victoria Serruya; y la asesora de nivel inicial bonaerense, Mariana Benítez, entre otras autoridades, quienes fueron recibidas por el equipo de docentes de la institución que dirige María Emilia Butteri y la presidenta de la cooperadora, María Teresa Spoltore.
Luego del ingreso de las banderas de ceremonias y la entonación de las estrofas del himno nacional argentino con la presencia de la Banda Sinfónica Municipal -en el año de su 30º aniversario-, se recordó a personas que colaboraron con la institución a lo largo del tiempo y hoy ya no se encuentran. Entre otras, Araceli Pereyra, Meneca Gelabert, Norma Mascali, Beatriz Giovelini, Irma Marciano, Norma Bengochea, Delia Gallo, Clementina Larghi y Dora Bertolotti, como parte de las docentes y colaboradoras que dejaron una huella en el “jardincito”.

“Esta fecha nos invita a mirar el camino recorrido”, expresó la directora del establecimiento al iniciar la rueda de oradores. Y siguió: “Hace 75 años, un grupo de visionarios entendió que la primera infancia necesitaba un lugar propio, un espacio de juego, aprendizaje y contención. Desde aquel primer día, este jardín abrió sus puertas para transformarse en el corazón latente de nuestra comunidad”.
“Por estas salas pasaron generaciones enteras, que dieron sus primeros pasos fuera de casa, bajo la mirada protectora de este jardín. Aquí se aprendió a compartir, a pintar mundos nuevos, a cantar a la par y a descubrir el verdadero valor de la amistad”, añadió Butteri, ante el aplauso de los presentes.
La directora también se refirió al paso del tiempo, el valor de la educación y los equipos de docentes que pasaron por esas aulas. “Ver en este acto ver a ex alumnos y ex docentes tomados de la mano de sus nietos, que hoy corren por estas mismas salas, me hace comprender que el paso del tiempo no nos debilita, nos agiganta. El lazo que este jardín tiene con sus familias es indestructible”.
“Quiero agradecer con el alma a cada docente o auxiliar que pasó por estas salas y dejó su salud, su creatividad y un amor incondicional. A la cooperadora y a los papás, que alguna vez nos confiaron lo más sagrado que tienen: sus hijos”, concluyó la docente.
Por su parte, Yacuzzi expresó: “Celebrar los 75 años de este querido y entrañable Jardín 901 implica pensar que es mucho más que un número. Es toda una historia vivida, que pasó de generación en generación. En el jardín los chicos empiezan a proyectarse, entablan vínculos. En este jardín hay gente que se jubiló y se puso a trabajar en la cooperadora, remándola desde otro lado. El jardín es la primera matriz, aquí se forman bases”.
“Celebrar también es luchar, que no nos quiten esa felicidad, esa dicha de tanto trabajo construido. La esperanza son ellos: los chicos”, afirmó la funcionaria.
A su turno, la intendenta interina resaltó la vocación del equipo docente del establecimiento. “Las instituciones sin corazón no son más que una cáscara vacía. Se ve que esta es una institución impregnada de amor. Los felicito por sostener con tanto amor los intereses de esta comunidad educativa”, enfatizó.
Por último, se entregaron presentes. Verónica Sabena obsequió una plaqueta recordatoria en nombre del intendente Ariel Sujarchuk (de viaje por Asia), banderas de ceremonia y flameo.

También se entregaron reconocimientos a personas que han tenido un paso destacado por la institución, como Teresa Lencina (ex auxiliar), Hugo Cornero (ex cooperador) y Elsa Nóbile (ex alumna de la primera promoción y ex docente del jardín).
Al final hubo un ágape, brindis y muchos abrazos y saludos entre miembros de una comunidad que se vistió de gala para celebrar las bodas de platino de un lugar educativo emblemático de la ciudad y el distrito.

















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