Después de 40 años ininterrumpidos de trabajo, atendiendo al público y horneando todo tipo de productos, tanto dulces como salados, el pasado 31 de diciembre La Piccola Italia bajó sus persianas por última vez y se despidió de la vida comercial de Belén de Escobar.
“Es algo que venimos analizando hace rato, por el desgaste físico y el cansancio. Quiero tener un poco de libertad con los horarios. Cerramos la venta al público con intención de seguir con el reparto de pan hasta alquilar y vender el fondo de comercio o la cartera de clientes. Estamos abiertos a escuchar propuestas”, le cuenta Juan Chielpo (64) a El Día de Escobar.
Sin haberlo anunciado en sus redes sociales ni poniendo, a la vieja usanza, un cartel de despedida en la puerta, la panadería familiar de la calle Estrada al 200 cerró para siempre. Las razones de Chielpo son varias, principalmente la saturación de la rutina y el paso de los años. Pero también por cuestiones de salud de su madre, María Fontana, y la caída de un rubro que no la viene pasando bien en los últimos tiempos.
“Viene cayendo, el rubro panadería se fue deteriorando de a poco. La gente consume menos pan, gasta menos, el que llevaba un kilo ahora lleva medio o tres flautitas. Venimos de meses de caída. Hay que poner el pecho para tomar la decisión de continuar”, confiesa el comerciante, escobarense de toda la vida. La idea de bajar la persiana definitivamente la tomó a mitad de año, sabiendo que buscaba una vida distinta, con más calidad y sin tantas cargas horarias y obligaciones laborales.

“Uno no puede estar en todos lados. Ya me pasa factura el cuerpo por no dormir ni descansar lo suficiente. Estoy de lunes a lunes, por ahí duermo cuatro horas por día. Si un sábado tengo una reunión o un cumpleaños, llego a la panadería sin dormir directamente. Solo un rato la siesta, pero no es forma de vivir”, confiesa, contando una realidad con la que muchos colegas de su rubro seguramente se sientan identificados.
El amplio local se dividiría en dos; o, en su defecto, si se alquila el fondo de comercio, quedará a gusto del nuevo comerciante. “Además de seguir produciendo pan, algo más voy a hacer. No me voy a quedar quieto. Tuve mucho tiempo en la calle con la distribución de embalaje; por ahí me vuelque a eso nuevamente, con mis horarios”, cuenta, acerca de qué hará a partir de ahora, además de desmantelar la panadería y preparar el local para nuevos inquilinos.
Un poco de historia

A La Piccola Italia (pequeña Italia, en castellano) la inauguraron Domingo Chielpo y María Fontana en 1985. Era un Escobar muy distinto, con comercios menos ostentosos y bien de barrio, en el que todos se conocían y saludaban. Arrancaron con una construcción precaria y a lo largo de los años la fueron convirtiendo en un local amplio y luminoso.
El matrimonio había tenido supermercado durante décadas en la esquina de Estrada y Don Matías y estaba acostumbrado a cocinar su propio pan casero y prepizzas en horno de barro. De ahí surgió la idea de abrir la panadería.
Rápidamente el comercio fue exitoso y famoso por sus crocantes flautitas, galletas de grasa, medialunas, masitas y panes dulces para las fiestas. Pero los años fueron pasando y el cansancio empezó a ser cada vez mayor.
“Lo tuve que conversar bien con mis padres, que me dieron total libertad a que decida y haga a mi voluntad con el negocio. No se opusieron, aunque ellos lo empezaron y es un cachetazo que cierre. Pero como sigue la parte de elaboración por el reparto, es otra cosa. Espero que no los afecte”, declara Juan, el hijo de los fundadores de La Piccola Italia.

El comerciante se toma los últimos segundos de la entrevista para despedirse de sus clientes, vecinos y allegados a la panadería. “Creo que nos van a extrañar. No quisimos decir nada, solo algunos lo sabían, pero quiero agradecerle a toda la gente que siempre puso la confianza en nosotros, para que uno le cocine cosas y le venda mercadería”.
“Tuvimos cosas buenas y malas, pasó mucha agua debajo del puente. Es el fin de una etapa y el comienzo de otra”, sostiene, emocionado, con la satisfacción de la tarea cumplida.

















Seguro ….la culpa fue de Cristina.
Respuesta correcta hay algunos que no tienen respeto se habla de algo y tienen que mostrar su bajeza
Suerte Juan con tu nuevo proyecto, muchos años de sacrificio,, te mando un abrazo!!!
Y bueno….otro que apoyo a este desastre de desgobierno y se le vino en contra.
Sabes porque la gente paso se comprar un kilo de pan a tres flautitas???? Porque NO tiene un mango gracias al que vos apoyaste.
JODETE, disfrazala cómo quieras campeón?
Porque Esa Agresividad, eso es no tener Empatía sobre el otro, acá no se habla de gobiernos si vamos al casa yo tuve un comercio por casi 30 años y tuve que cerrar por falta de ventas y no apoyo a ningún hoy porque soy del partido del lomo si no laburo no como me merece el Mayor de mis Respetos por Juan y su Familia e pasado épocas muy buenas en mi comercio tenía hasta 6 empleados en local de 3 x 4 en el centro de Escobar pero tuve que cerrar, el cansancio llega un momento que no servís para nada por lo entiendo y lo Felicito ya es hora de disfrutar o por lo menos no tener tantas obligaciones y a el lo conozco por lo menos hace 40 años un gran luchador Fuerza Juan y mi Apoyo un Amigo te Saluda Willy
Respuesta correcta hay algunos que no tienen respeto se habla de algo y tienen que mostrar su bajeza
Suerte Juan sos una persona de trabajo honrada adelante siempre
Y la fiesta populista se paga amigo
Más educación kircho devorador de PBI. El mundo cambia. No existe lo inmutable. Otros negocios sucederán a los anteriores
Éxitos en la nueva etapa!!!!!!!!!!!