El ciervo de los pantanos rescatado en junio sobre la autopista Panamericana, a la altura del kilómetro 65, volvió este viernes por la mañana a la naturaleza, luego de permanecer casi dos meses en rehabilitación en el Centro de Recuperación de Especies (CRET) de la Fundación Temaikèn.
El ejemplar había sido encontrado el miércoles 24 de junio, alrededor de las 7 de la mañana, cerca del límite entre los partidos de Campana y Escobar. El hallazgo sorprendió a los conductores que circulaban por la autovía.
El animal, un macho adulto, se encontraba desorientado y presentaba una lesión en el cuello. Ante este cuadro, los guardias del Parque Nacional Ciervo de los Pantanos activaron el protocolo de emergencia para fauna silvestre.
Luego de darle los primeros auxilios y estabilizarlo, los profesionales lo trasladaron al Hospital Veterinario del CRET de Temaikèn. Allí, comenzó un proceso de recuperación que se extendió durante casi dos meses.

Durante su permanencia en el centro especializado, el personal trató un cuadro infeccioso y una lesión que presentaba en el cuello. Además, reforzaron su alimentación con vegetación propia de su hábitat, aportada por integrantes del Comité Científico-Técnico.
A su vez, mediante cámaras trampa pudieron seguir su evolución. Las imágenes permitieron comprobar que conservaba comportamientos característicos de la especie, como su carácter esquivo frente a la presencia humana y sus hábitos crepusculares.
Tras recibir el alta médica y comportamental, los especialistas determinaron que estaba en condiciones de regresar a la naturaleza. Por eso, este viernes lo liberaron en el Parque Nacional Ciervo de los Pantanos, ubicado en la localidad de Otamendi, partido de Campana.
El ejemplar, bautizado como Lalopor la comunidad, lleva ahora un collar satelital que permitirá seguir sus movimientos una vez reintegrado a su ambiente natural. El monitoreo estará a cargo de Proyecto Pantano, que podrá conocer su comportamiento y desplazamientos en el territorio.
Desde la Fundación Temaikèn sostuvieron que la reinserción fue posible a partir del trabajo conjunto entre el Parque Nacional Ciervo de los Pantanos, Proyecto Pantano, la Mesa de Enlace y las instituciones que integran el Comité Científico-Técnico Ciervo de los Pantanos. También participaron organismos provinciales y nacionales, entre ellos el Ministerio de Desarrollo Agrario bonaerense y la Administración de Parques Nacionales.
Lalo, el nombre elegido por la comunidad
Antes de su liberación, las organizaciones que trabajan en la conservación del ciervo de los pantanos propusieron cuatro nombres para el ejemplar: Lalo, Katu, El Niño y Atamá.
La elección quedó en manos de la comunidad, que finalmente optó por Lalo. El nombre fue elegido en homenaje al guardaparque que le brindó los primeros auxilios cuando fue encontrado sobre la Panamericana.
Las otras alternativas también tenían significados vinculados con la historia del animal y su territorio. Katu significa “fuerte, vigoroso y capaz” en lengua guaraní; El Niño hacía referencia al fenómeno climático pronosticado para la región, en contraste con el porte adulto del ejemplar; y Atamá significa “río” en lengua chaná.
La iniciativa buscó involucrar a la comunidad en el proceso de conservación y generar mayor conciencia sobre la necesidad de proteger a esta especie y respetar su espacio natural.

Una especie amenazada
El ciervo de los pantanos (Blastocerus dichotomus) es el ciervo autóctono más grande de Sudamérica y uno de los grandes mamíferos amenazados de la Argentina. Además, fue declarado Monumento Natural Provincial.
El ejemplar liberado pertenece a la población del Delta del Paraná, considerada en peligro de extinción por la Sociedad Argentina para el Estudio de los Mamíferos (SAREM).
La conservación de esta población representa un desafío particular debido a la creciente actividad humana en el Delta, donde la pérdida y transformación del hábitat, la caza furtiva, los ataques de perros y los accidentes vinculados a rutas y otras infraestructuras representan algunas de las principales amenazas para la especie.
El caso de Lalo volvió a poner en evidencia esa tensa convivencia entre la fauna silvestre y las zonas de circulación humana. Su aparición sobre la Panamericana permitió activar un operativo de rescate que ahora culminó con su regreso al ambiente natural.
Ahora en más, el collar satelital permitirá conocer cómo se adapta nuevamente a su entorno y seguir sus desplazamientos en una etapa clave para evaluar el éxito de su reinserción.


















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