El CONICET desarrolló un material innovador para quitar el arsénico del agua

Un equipo de investigadores anunció la creación de un filtro reutilizable con propiedades magnéticas capaz de eliminar bacterias, pesticidas y metales tóxicos.

El CONICET desarrolló un material innovador para quitar el arsénico del agua

Un equipo del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y la Universidad de Buenos Aires (UBA) desarrolló un material innovador capaz de remover arsénico y otros contaminantes del agua, como bacterias, virus, hongos, antibióticos, herbicidas, pesticidas y colorantes.

La novedad cobra relevancia en un contexto donde la presencia de arsénico en el agua generó meses atrás un fuerte debate público. El mes de noviembre, el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA) difundió el mapa interactivo de Arsénico, que ubicó a más de dieciséis municipios, entre ellos Escobar, con valores por encima de los niveles recomendados por la Organización Mundial de la Salud.

En lo que hace al partido de Escobar, el relevamiento del ITBA tomó dos puntos de referencia con resultados dispares. En un pozo ubicado sobre la calle General Paz, en Ingeniero Maschwitz, se midieron71 partes por billón (ppb), un valor de riesgo alto. Mientras en el otro pozo, sobre la calle Larrea, en Belén de Escobar, la medición arrojó 18 ppb, un valor que está dentro del rango de precaución. Las diferencias responden a variables naturales como la profundidad y el tipo de acuífero de cada perforación.

Semanas después de que se difunda el Mapa de Arsénico, el Consejo Hídrico Federal (COHIFE) desacreditó ese relevamiento mediante la resolución 2/2025, al sostener que el estudio carecía de las condiciones técnicas, científicas, metodológicas y documentales necesarias. El organismo cuestionó la falta de cadena de custodia en las muestras y aclaró que el agua potable suministrada por los sistemas formales cumple con los parámetros establecidos por la normativa vigente.

Según el informe publicado el jueves 12 de febrero en la página web del CONICET, el equipo creó el producto en el Instituto de Física de Buenos Aires (IFIBA, CONICET-UBA) y lo evaluó con éxito en el laboratorio de Polímeros y Materiales Compuestos del mismo instituto, de acuerdo con la normativa de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) para uso doméstico. El desarrollo podría utilizarse tanto en sistemas de filtrado domiciliario como industrial, sin necesidad de energía.

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El nuevo material consiste en carbón activado modificado con sales metálicas, combinado con un polímero comestible. Puede aplicarse tanto en los clásicos filtros sobre mesada como en jarras purificadoras como adecuarse a sistemas de filtrado industrial o a tanques de almacenamiento para comunidades con poco acceso al agua potable.

material para el filtro antiarsenico
Análisis de muestra. Medición de concentración en laboratorio para determinar el nivel de arsénico en el agua.

“Se trata de un material de relleno que podría utilizarse en distintos cartuchos de filtros comerciales en reemplazo del carbón activado convencional. La incorporación de propiedades magnéticas aporta ventajas adicionales, entre ellas la posibilidad de integrar un sistema de detección que indique el agotamiento del material filtrante”, explicó Silvia Goyanes, investigadora del CONICET en el IFIBA y líder del equipo que lleva adelante el proyecto.

Por su parte, Alicia Vergara, recientemente seleccionada como investigadora del CONICET y quien continuará con esta línea de investigación, explicó: “Las modificaciones que realizamos sobre el carbón activado que se consigue comercialmente se pueden hacer mediante procesos sin temperatura y usando equipos de bajo costo y muy usuales en la industria”.

En las pruebas realizadas, los científicos construyeron un dispositivo para evaluar el desempeño del producto a un flujo de 500 mililitros por minuto, lo que equivale a llenar una botella de un litro en aproximadamente dos minutos. Destacaron que este tiempo podría reducirse modificando el diseño del cartucho.

“Los estudios se realizaron utilizando agua contaminada con 100 partes por billón (ppb) de arsénico, siguiendo la normativa de ANMAT. Se logró tratar al menos 8 mil litros de agua y bajar la concentración de arsénico a menos de 10 ppb, que es el límite recomendado”, indicó Vergara.

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Otros contaminantes

Aunque el equipo todavía no realizó estudios específicos sobre bacterias, hongos y virus, la expectativa es que el material también sea efectivo frente a estos microorganismos debido a los componentes activos que lo integran. Del mismo modo, esperan que resulte eficiente para la remoción de herbicidas como el paraquat y pesticidas como la atrazina.

Asimismo, el producto se testeó con éxito en colorantes. “Los resultados fueron muy buenos, al igual que para la contaminación por antibióticos, como la tetraciclina, donde el material mostró un alto potencial de remoción”, indicó Matías Barella.

El equipo de investigación.
Equipo. Investigadores que desarrollaron el material innovador para filtrar el agua.

De acuerdo con Carlos Rodríguez Ramírez, becario postdoctoral del CONICET, la duración del producto dependerá de cuán contaminada esté el agua con arsénico. “El rendimiento en cantidad de litros tratados es comparable al de los filtros de mayor costo que se venden hoy en la Argentina”, remarcó.

En esa misma línea, Barella señaló que, incluso si se fabricara con insumos comprados al por menor, el valor total resultaría muy inferior al de los filtros específicos para arsénico que hoy se comercializan. “Además, ofrece la ventaja de ser reutilizable, ya que con un procedimiento sencillo se puede desorber el contaminante y volver a utilizarse el material”, agregó Vergara.

Finalmente, Goyanes indicó que el equipo se encuentra en la búsqueda de una empresa interesada en avanzar hacia la comercialización del desarrollo, con la convicción de que, además de su impacto social positivo, el producto ofrece una potencial rentabilidad para quienes decidan invertir en él.

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