El talento escobarense volvió a trascender fronteras y a instalarse en la escena artística de mayor exigencia. Con una mirada propia, una búsqueda estética personal y una técnica que lo distingue dentro del circuito profesional, Gastón Cardozo se consolida como una de las figuras más destacadas del tatuaje contemporáneo, alcanzando un reconocimiento que lo ubica entre los mejores del país y de la región.
En la sexta edición del Primavera Tattoo Festival, Cardozo obtuvo el primer puesto en Estilo Libre. Después, el jurado lo eligió como el mejor entre todos los ganadores. El encuentro se realizó el pasado 5 y 6 de octubre en el Gold Center de Buenos Aires, el mismo predio donde se entregan los premios Martín Fierro. Más de 350 artistas nacionales e internacionales participaron en más de diez categorías.
En 2026 volverá al Primavera Tattoo Festival, que se desarrollaráel 10 y 11 de octubre en el mismo espacio, pero desde otro lugar: integrará la mesa de jurado como campeón vigente y participará en la elección del nuevo ganador.
El joven artista escobarense comenzó a tatuar hace casi cinco años. Dio sus primeros pasos de manera autodidacta, estudiando por su cuenta y practicando desde su casa. Hace más de tres años abrió su estudio en Asborno 590, en pleno centro de Belén de Escobar, y profesionalizó su trabajo. Desde entonces acumuló más de 30 títulos en competencias nacionales e internacionales, con participaciones en Uruguay, Brasil y Colombia.

“Soy el segundo argentino que gana este premio y el cuarto en la historia del festival. Por eso es tan difícil”, le cuenta a El Día de Escobar. El certamen se realiza una vez al año, lo que eleva aún más la exigencia. “Si perdés, tenés que esperar otro año más. Las posibilidades son muy bajas”, agregó.
La pieza que le dio el título demandó 25 horas de trabajo, divididas en dos jornadas intensas: doce horas el sábado y trece el domingo. Su modelo ya había trabajado con él en otras competencias y juntos consiguieron cinco títulos. “Nos conocemos mucho y eso también influye”, relata.
“El arte lo tengo desde chico. Desde los cuatro años dibujo. Siempre fue algo muy personal. Hoy no solo tatúo: dibujo a grafito, pinto al óleo y estudio arte de manera más formal”, comenta. Su estilo nació en el realismo en blanco y negro, pero con el tiempo evolucionó hacia composiciones más complejas que combinan color, técnica pictórica e ilustración.
Aunque reconoce esa base realista, evita encasillarse. “No sé definir mi estilo. Yo le digo estilo Cardozo, porque hago lo que siento. Intento romper las reglas del tattoo tradicional y crear algo único. Que cuando alguien vea un trabajo mío, sepa que lo hice yo”, afirma.

Para el artista, competir no se trata solo de ganar. “Me gusta medirme con otros tatuadores para saber en qué nivel estoy. La competencia sana te pone los pies en la tierra. Siempre hay algo que aprender”, reflexiona.
El crecimiento también se refleja en su clientela. Según detalla, recibe personas que viajan desde Capital, La Plata, Entre Ríos y otras provincias exclusivamente para tatuarse en Escobar. “Que hagan todo ese esfuerzo para llevarse una pieza mía no tiene precio”.
Mientras tanto, asegura que seguirá trabajando “como siempre”, enfocado en perfeccionar su arte y representar a Escobar en cada competencia.


















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