Suenan bocinas ensordecedoras en las calles. En las plazas de cada localidad hay cientos de vecinos, de todas las edades, celebrando un momento histórico, feliz: Argentina está de nuevo -por sexta vez- en la final de un Mundial y la euforia es total: en Escobar, por supuesto, también. La alegría está en las calles, en los barrios, en las casas… La alegría es de todos; la ilusión no tiene límites.
En un día y horario laboral, el país se paralizó un martes a media tarde y en el partido de Escobar los puntos de encuentro convocaron a una multitud para vivir la semifinal contra Croacia. Un partido que la Selección resolvió con absoluta personalidad, claridad y contundencia por 3 a 0, con goles de Julián Álvarez y otro, de penal, del enorme Lionel Messi.
Lejos del sufrimiento de los encuentros previos contra Australia, en octavos, y contra Países Bajos, en cuartos de final, la Selección expuso un nivel de juego superlativo y simplificó lo que a priori era un duelo de altísimo riesgo contra el último subcampeón mundial.
Cuando terminó el partido, la euforia copó las calles y miles de escobarenses salieron a festejar la clasificación a la final del Mundial de Qatar.
La alegría es inmensa. La ilusión también.


















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