El fin de los sindicatos, de los trabajadores y el triunfo de los golpes de baja intensidad

Un vecino de Escobar envió a este medio un escrito en el que expone su mirada sobre la representación sindical, desigualdad social y el rumbo del país.

Un vecino de Escobar envió un escrrito sobre la representación sindical, desigualdad social y el rumbo del país.

Al Director de El Día de Escobar
Sr. Ciro D. Yacuzzi
De mi consideración:

Las asociaciones sindicales, ya con el diario del lunes en la mano, notarán que han pasado a la historia y saldrán desesperadas a enjuiciar al mismo sistema que engordaron por décadas. El mismo sistema que se encargó de defenestrarlas ante los laburantes, en vez de mostrarlas como espacios útiles para concientizar y mejorar la “salud laboral” y, por ende, la necesidad de incluir a los más íntegros para estas funciones. Pero lo más triste es que no se trata de un castigo a los sindicatos: aquí pierde nuestro pueblo. El presente ha sido orquestado por quienes se lo devoran todo.

Por ello, si uno se extrae de la realidad y observa la cotidianidad, notará que gran parte de nuestra sociedad enciende cualquier pantalla y lo primero que se le presenta son imágenes o videos con gente golpeándose, animales o humanos matándose entre ellos, humanos que se creen animales y, para aquellos aún más idiotas, que no registran la agresión, algún/a ¿influencer? desconocido/a durmiendo, lavándose los dientes y yendo a comprar comida o ropa. 

Te puede interesar  Escobar vibró al ritmo latino en la Peatonal de Salsa y Bachata

Asimismo, mientras las fuerzas de seguridad policiales y militares demuestran que en la mayoría de los casos están conformadas por desquiciados que no encuentran otro trabajo, los gobernantes se dividen entre los que aparecen disfrutando los daños que logran, y los que continúan repartiendo migajas, y vanagloriándose de “garantizar derechos”, pero naturalizando la pobreza que come los restos que encuentran en contenedores callejeros. Ninguno de ellos salvará al pueblo. Los unos y los otros pugnan por más cárceles y castigos para mitigar las consecuencias que se generan de la pobreza y la falta de oportunidades. 

Te puede interesar  Un operario de Autopista del Sol cayó desde un puente en Panamericana

Y aquí aparece la gran cuestión y el camino a repensar para los futuros representantes y representados: si no vemos plasmadas la garantía de oportunidades para todos, qué consecuencia concreta tiene “castigar” o “garantizar derechos”.

Es hora de que cada individuo: vecino, comerciante, jubilado, estudiante, docente, profesional, periodista, político, policía, militar y sindicalista, se extraiga unos minutos de “las pantallas” para observar en cuál parte de la calesita estamos subidos, y piense seriamente a dónde queremos llegar.

Ariel Escobar (Belén de Escobar)
Escritor, docente y militante social.

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Seguí leyendo