Poco antes de las 16.00, la plaza General San Martín ya comenzaba a llenarse de familias enteras, chicos con camisetas de la Selección Argentina, banderas celestes y blancas y vecinos que querían asegurarse un lugar para recibir a Nicolás «Nico» González. Escobar esperaba al futbolista nacido y criado en el barrio Stone, que pocos días antes había sido titular en la final del Mundial 2026.
Con el correr de los minutos, las veredas de la calle Hipólito Yrigoyen quedaron completamente cubiertas de gente. Había amigos de la infancia, excompañeros de la escuela y del secundario, vecinos que lo conocieron cuando todavía daba sus primeros pasos en el fútbol, comerciantes del barrio, kiosqueros y familias enteras que querían devolverle una parte del cariño que él había despertado durante la Copa del Mundo.
El homenaje comenzó cuando Nicolás apareció a bordo de un camión autobomba de los Bomberos Voluntarios de Belén de Escobar. El recorrido partió desde el cuartel, ubicado en la esquina de Colón y Estrada, y avanzó por Hipólito Yrigoyen hasta la plaza General San Martín. A ambos lados de la calle se sucedieron los aplausos, las banderas y los celulares en alto, mientras un mismo canto se repetía entre la multitud: «Olé, olé, olé… Nico… Nico…».
Sonrió, levantó los brazos, saludó a vecinos que lo llamaban por su nombre y lanzó pelotas autografiadas hacia la multitud. Una de ellas terminó en las manos de un niño que saltó entre la gente para atraparla, desatando un festejo tan espontáneo como emocionante entre quienes presenciaban la escena.

Durante todo el recorrido quedó en evidencia que el vínculo entre Nicolás González y Escobar va mucho más allá del fútbol. Muchos no lo nombraban como al jugador de la Selección Argentina, sino simplemente como «Nico»: el vecino, el amigo y el chico del barrio que comenzó su carrera en las mismas calles que volvió a recorrer durante el homenaje.
Al llegar a la plaza, el futbolista no pudo ocultar su emoción. «Jamás me imaginé esta cantidad de personas. Estoy feliz por todo lo que logramos juntos. Que me estén bancando desde el primer día es un orgullo, algo que jamás voy a olvidar. Vi muchos videos de ustedes festejando desde el primer partido en esta plaza y eso, como escobarense, me llena de orgullo. Gracias de corazón», expresó frente a una multitud que respondió con una nueva ovación.

El Mundial también se vivió con intensidad en Escobar. Desde el debut de la Selección Argentina, cientos de vecinos se reunieron en la plaza General San Martín para seguir cada partido en pantalla gigante. Cada victoria fue celebrada con banderas, caravanas y cánticos, mientras que la clasificación a la final convirtió al centro de la ciudad en un verdadero punto de encuentro para miles de personas. Aunque el desenlace no fue el esperado, el orgullo por el recorrido del seleccionado y por la participación de Nicolás González nunca disminuyó.
Uno de los momentos más emotivos de la jornada ocurrió cuando integrantes del Centro de Veteranos de Guerra de Escobar le entregaron una bandera con la leyenda «Las Malvinas son argentinas», en reconocimiento al homenaje que la Selección realizó tras la semifinal frente a Inglaterra. Conmovido, González respondió con humildad: «Los verdaderos héroes son ellos», frase que despertó un cerrado aplauso entre los presentes.

Durante el homenaje, el Municipio declaró a Nicolás González Ciudadano Ilustre de Escobar, en reconocimiento a su trayectoria y a su participación en el Mundial 2026.
El cierre llegó desde el balcón del Palacio Municipal. Allí, con la plaza completamente colmada, Nicolás volvió a agradecer el afecto recibido y dejó un mensaje para los más jóvenes. «Quiero agradecerles a todos ustedes por este momento, que para mí es único. Creo que la gran mayoría de los escobarenses me conoce porque siempre estuve caminando por estas calles. Verlos a todos unidos me llena de orgullo. Eso es lo que nos hace diferentes».
Luego dirigió unas palabras a quienes sueñan con seguir sus pasos. «A los que están buscando su sueño les digo que no cuesta nada soñar. Agárrense de su familia, porque son ellos quienes los ayudan a salir adelante. Gracias a ellos uno puede cumplir sus sueños. Nunca bajen los brazos».
Mientras las últimas palabras resonaban desde el balcón, la plaza volvió a responder con el mismo canto que había acompañado toda la tarde: “Olé, olé, olé… Nico… Nico…”. Escobar volvía a abrazar a uno de sus vecinos más reconocidos, esta vez después de su primera participación en un Mundial y de haber llegado hasta la final.

Del barrio Stone a una final del mundo
Nacido el 6 de abril de 1998 en Belén de Escobar, Nicolás González dio sus primeros pasos en Sportivo Escobar y Club Atlético Belén antes de incorporarse a Argentinos Juniors. Su carrera continuó en Europa, donde vistió las camisetas del Stuttgart, Fiorentina, Juventus y Atlético de Madrid, consolidándose como uno de los futbolistas argentinos más importantes de su generación.
En el Mundial 2026 fue una de las principales alternativas ofensivas elegidas por Lionel Scaloni. Disputó siete de los ocho partidos de la Selección Argentina y fue titular en la final frente a España. A lo largo del certamen sumó 210 minutos, brindó una asistencia, realizó siete remates al arco, recuperó 13 pelotas y registró un 82 % de efectividad en los pases.
La Copa del Mundo también representó su revancha personal. Cuatro años después de perderse el Mundial de Qatar por una lesión sufrida en la antesala del debut argentino, Nicolás González pudo cumplir el sueño de disputar su primera cita mundialista y llegar hasta la final con la Selección Argentina.


















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