Buenos Aires tiene 48 barrios oficiales, cada uno con su estilo particular. Si bien recorrerlos todos lleva su tiempo, la mejor manera de descubrir la ciudad es visitando algunos puntos estratégicos que concentran aquello que la hace única. En este artículo te contamos los lugares que no podés perderte en tu escapada a la capital del país:
San Telmo, donde empezó todo
Las calles de adoquines característicos de San Telmo lo hacen uno de los barrios más antiguos de la capital. Todos los domingos, la Plaza Dorrego es el escenario de un mercado de antigüedades donde se vende de todo: desde vinilos de colección hasta muebles cargados de historias. Los bailarines de tango salen a la calle y muestran su talento en cada esquina. Algunos turistas se suman, otros simplemente miran con mezcla de asombro y admiración.
Los bares y restaurantes mantienen decoraciones que se siguen manteniendo a través de las décadas, y eso les da un encanto especial. Caminar por San Telmo es como reroceder en el tiempo sin necesidad de efectos especiales.
Recoleta, cementerio y mucho más
El Cementerio de la Recoleta es el atractivo estrella de este gran barrio. Las construcciones de sus tumbas, que parecen casas en miniatura; y las bóvedas de familias tradicionales argentinas, despiertan el interés tanto de locales como de turistas. Por otra parte, una gran cantidad de museos se concentran en esta zona: el Museo Nacional de Bellas Artes tiene entrada gratuita y una colección de obras de arte que sorprende. Mientras que las librerías sobre la avenida Santa Fe guardan tesoros para quien tenga paciencia de buscar.
Pegado a Recoleta se encuentra el barrio de Retiro, a donde llegan todos los días miles de viajeros desde todo el país. Si ya conseguiste tus pasajes a Buenos Aires una excelente alternativa para hospedarte puede ser el Barrio de Recoleta ya que además de estar a pasos de la estación de ómnibus es también un barrio seguro y muy bien conectado con lugares de interés..
Las mil caras de Palermo
Palermo es tan grande que hasta tiene subdivisiones no oficiales. Palermo Soho concentra diseñadores independientes, bares temáticos y restaurantes que cambian el menú cada semana. Palermo Hollywood, más al norte, es donde están las productoras de cine y los estudios de televisión. Las Cañitas se llena los fines de semana con gente yendo y viniendo de bares deportivos y parrillas.
Los bosques de Palermo ofrecen ese respiro verde que toda ciudad necesita. Cada tarde se pueden ver a las familias armando picnics, los más deportistas salen a correr unos kilómetros, mientras que otros prefieren practicar yoga bajo los árboles. El Rosedal es otro planeta dentro de la ciudad: más de 18.000 rosales floreciendo según la temporada, con un lago artificial donde todavía se puede remar en botes a pedal como si fuera 1950.
La Boca, tradición y deporte en un solo barrio
Las casas de colores de Caminito son solo una parte de lo que define al barrio de La Boca. Esta zona se fue desarrollando alrededor del puerto y conserva esa identidad portuaria que se nota en cada esquina. Hay familias que aún están instaladas en los conventillos antiguos, esas construcciones de chapa y madera pintadas con colores fuertes, donde aún se mantienen tradiciones de generaciones antiguas.
La Bombonera es el corazón futbolístico del barrio. El estadio de Boca Juniors domina el paisaje y marca el ritmo de la zona. Durante los días de partido, la intensidad se siente desde varias cuadras antes. Por fuera de todo ese ambiente futbolero, los vecinos organizan peñas folclóricas y encuentros de tango en clubes barriales que funcionan hace décadas.
Puerto Madero, lo más nuevo
La historia de Puerto Madero como barrio lo transforma como en uno de los más jóvenes de Buenos Aires y a su vez uno de los más exclusivos. Lo que anteriormente eran viejos galpones portuarios hoy son oficinas, departamentos caros y restaurantes de alto nivel. La Reserva Ecológica Costanera Sur, justo al lado, funciona como pulmón verde en pleno centro. Ahí conviven más de 200 especies de aves, algo raro para una ciudad de esta magnitud.
El Puente de la Mujer, diseñado por Santiago Calatrava, se convirtió en símbolo del barrio. De noche, iluminado, aparece en todas las fotos que suben los turistas. Las bicisendas bordeando los diques permiten recorrer toda la zona sin preocuparse por el tránsito.

















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