Asombro y tristeza. Eso produjo la noticia del fallecimiento de Marcelo Paunero, cuyo nombre real era Marcelo Cilio, reconocido por sus tributos a Ricardo Arjona en distintos bares de Belén de Escobar. El cantante murió de un infarto en la madrugada del domingo, al término de una presentación.
Durante muchos años, “El Negro” Paunero animó las noches de cantobar en espacios como Boxes, El Patio, Skaylanb y otros locales de la ciudad, donde se ganó el cariño del público por su carisma, su sentido del humor y su manera de interpretar al cantautor guatemalteco. Su presencia era una marca registrada de la movida nocturna escobarense.
Paunero también llevaba su tributo a Arjona a distintos lugares de la provincia, principalmente a la Costa Atlántica durante la temporada estival, y a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Su fallecimiento ocurrió de manera súbita en la madrugada de este domingo. El cantante había terminado un show en el bar Mastropueblo, del barrio porteño de Colegiales. Pocos minutos después de finalizar su actuación, mientras compartía un momento con amigos, el artista sufrió una repentina descompensación.

Trascendió que las personas que lo acompañaban le practicaron ejercicios de RCP (reanimación cardiopulmonar) durante varios minutos, pero su corazón no volvió a latir.
Paunero, de 59 años, tenía dos hijos. A medida que la noticia comenzó a circular, las redes sociales se llenaron de mensajes de sorpresa, dolor y despedida de amigos, colegas y seguidores que destacaron su calidez y el lugar que supo ganarse en la escena artística.
“Llenó de alegrías las noches de más de uno. Se fue cantando. que era lo que más amaba. Marcelo, un brindis al cielo por vos. Te quiero mi negro”, escribió María Laura Frías en la página de Facebook de El Día de Escobar. Mensajes como este se replicaron de a cientos en esa red social.
También lo despidió con emotivas palabras Mario Salvvatierra, director del ballet folklórico escobarense Viene Clareando y amigo suyo: “Hoy el cielo está gris como mi alma hermano… Gracias por lo vivido, lo compartido, por siempre estar. ¡Le diste alegría a tanta gente! Un tipo muy querido, muy querido… Justo anoche te estaba pensando y me contaron que estabas en Mastropueblo, haciendo lo que tanto amabas… Te voy a extrañar mucho”.


















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