“Las escuelas públicas son la última frontera”

SR. DIRECTOR: He leído con mucha atención la carta enviada por Daniel Santarcieri, Director de la Escuela Secundaria Nº 16 de Garín, y tengo para decir dos cosas: Primero: las escuelas públicas estamos llenas de defectos y cuestiones que mejorar, pero la mayoría de los docentes nos tomamos las cosas muy en serio, y tratamos […]

SR. DIRECTOR:

He leído con mucha atención la carta enviada por Daniel Santarcieri, Director de la Escuela Secundaria Nº 16 de Garín, y tengo para decir dos cosas:

Primero: las escuelas públicas estamos llenas de defectos y cuestiones que mejorar, pero la mayoría de los docentes nos tomamos las cosas muy en serio, y tratamos año tras año de cambiar el rumbo de aquello que no está bien.

Segundo: se dice mucho, cada vez más, que la Educación Pública está en decadencia y que los docentes ya no tenemos la vocación que tuvieran nuestros predecesores.

Estas dos cuestiones parecen conjugarse y dar como resultado golpes bajos a las escuelas, y a la Educación Pública, y quienes se atreven a golpearnos no se fijan que atentan contra la única institución pública que queda en pie, y que todavía tiene el respeto de la sociedad. Por esto digo en el título que “las escuelas públicas son la última frontera”.

Daniel es muy amable en la redacción de su carta. Yo pretendo hacer lo mismo, aunque siento un profundo rechazo por los difamadores profesionales, que suelen ocultarse en el anonimato de un mail.

Señores y señoras, las escuelas públicas tienen sus puertas abiertas para todos aquellos que deseen conocerlas. También estamos dispuestos a escuchar todas y cuantas opiniones se viertan sobre cómo las conducimos quienes aceptamos la tarea de hacerlo. Pero les reclamamos que estas opiniones sean acompañadas de propuestas de mejoramiento en función de las necesidades que cada una tiene.

En principio, las necesidades de las escuelas son las necesidades de nuestros alumnos y alumnas, los hijos de todos. En lo personal, no escucho a quien o quienes solo critican, porque no tienen intención de ayudarme a mejorar, solo lo hacen con la intención de dañar, y discúlpenme la expresión, también lo hacen porque el aire es gratis y de algo hay que hablar.

Yo no creo en escuelas mejores o peores, solo creo en lo que veo cada día en la escuela que me toca dirigir. Creo en los chicos, creo en los docentes, creo en los auxiliares, creo en los padres. Creo en quienes van a la escuela buscando la educación que necesitan y que tenemos la obligación de brindar con los pocos recursos que nos proveen.

Pido por favor a la comunidad de Garín que no se deje engañar por quienes nada saben sobre educación e igual opinan.

Con todo respeto.

Gabriel Hernán Antonini
Director
Escuela de Enseñanza Media Nº 1 de Garín

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