Se llama Jonathan Castro, tiene 32 años y casi todos los días se para a tocar en la esquina de Tapia de Cruz y Asborno. “A la gente le gusta, me pide canciones”, señala. Además, vende cuadros que él mismo pinta.
Se llama Jonathan Castro, tiene 32 años y casi todos los días se para a tocar en la esquina de Tapia de Cruz y Asborno. “A la gente le gusta, me pide canciones”, señala. Además, vende cuadros que él mismo pinta.