Por una noche, los colores, los sabores y los rituales de la Noche de Muertos llegarán a Ingeniero Maschwitz. Se trata de un evento que invita a recordar a quienes ya no están a través del arte, la música y el encuentro comunitario, con un gran altar, exposiciones de artes visuales, danzas en vivo, comida mexicana y DJ sets.
La segunda edición de esta convocatoria se realizará el sábado 31 de octubre, desde las 20, en el Centro Cultural El Bondi. La programación combinará distintas expresiones artísticas y momentos de homenaje a referentes de la cultura popular argentina y latinoamericana.
La apertura será con un ensamble vocal de canciones mexicanas, seguido de coplas dedicadas a la Noche de Muertos y una ceremonia alrededor del altar. Durante la velada también habrá proyecciones, intervenciones y exposiciones artísticas para recorrer el espacio. A las 23 se presentará la compañía de danzas folclóricas Palliris y desde las 23.30 la música dará paso al baile.
“Decimos que los muertos seguirán presentes, acá, cerquita, mientras la comunidad se reúna para recordarlos con alegría”, explican las mujeres que están detrás de esta propuesta.

Para ellas, sostener este encuentro también es una expresión política. “Frente a la soledad, la fragmentación y la desconfianza que nos aíslan a las personas en estos tiempos, hacer esta fiesta no es una distracción, es devolverle al pueblo algo que le pertenece: la vida. Necesitamos estos folclores, estos espacios donde se hace con las manos, donde la comunidad se encuentra imperfecta y vital”, sostienen.
La Noche de Muertos es organizada por un grupo de amigas de la zona junto a artistas y compañeros. La celebración tendrá lugar en El Bondi, ubicado en la avenida El Dorado 1518, un centro cultural comunitario y autogestivo creado en 2011. Contribución sugerida: $8.000 (no excluyente).

Una celebración para recordar a quienes ya no están
En México, el Día de Muertos se celebra cada 1° y 2 de noviembre con altares, flores, fotografías y comidas que les gustaban a los seres queridos que ya fallecieron. La idea es recordarlos con alegría y mantenerlos presentes a través de las costumbres y los recuerdos compartidos.
La tradición también tiene un lugar para las mascotas. Según una creencia popular, el 27 de octubre regresan las almas de los animales fallecidos. El 1º de noviembre se recuerda a los niños, llamados “angelitos”, y el 2, a los adultos. Los altares se preparan para recibir simbólicamente a quienes ya no están y compartir con ellos, una vez más, aquello que formó parte de sus vidas.
Por su valor cultural, la festividad indígena dedicada a los muertos en México fue reconocida por la Unesco como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en 2008.


















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