A plena luz del día y en pleno centro de la ciudad, la centenaria locomotora a vapor que permanece exhibida en la plaza de la estación de Belén de Escobar comenzó a incendiarse el pasado martes 11 a la vista de peatones y feriantes. Un hecho lamentable, que dañó una pieza histórica del patrimonio ferroviario y causó indignación en la comunidad.
El incendio ocurrió minutos antes de las 18. Al advertir las llamas y el humo que salían de la cabina de la formación, personal de la línea Mitre y de la Policía Federal utilizaron matafuegos para extinguir el fuego antes de que llegaran los bomberos. También se acercaron al lugar antes de la Policía Municipal.

En las primeras horas circularon distintas versiones sobre lo ocurrido. Una de ellas apuntó a una persona en situación de calle que habría ingresado a la locomotora y provocado el fuego en una supuesta represalia por haber sido desplazada del lugar que utilizaba para dormir. Otra posibilidad planteó que se trataría de un indigente que habría intentado calentarse dentro de la formación, provocando el incendio de manera involuntaria.
Hasta el momento, ninguna de esas hipótesis se confirmó, aunque la primera versión es la que más se aproximaría a la realidad de los hechos. Lo cierto es que el episodio ocurrió cuando todavía había un fluido movimiento en el parque de la estación, con mucha circulación peatonal y feriantes en los alrededores. Sin embargo, nada se sabe de la persona que provocó el incendio.

Las cámaras de seguridad tampoco permitieron echar luz. Ante la consulta de El Día de Escobar, desde la Secretaría de Seguridad informaron que el dispositivo que apunta hacia ese sector de la plaza “llega hasta la línea anterior de la locomotora y no registró movimientos” que permitan determinar quién ingresó a la formación.
Así, a más de una semana del incendio de la histórica locomotora, todavía queda un interrogante abierto: quién ingresó a la formación y qué ocurrió en su interior antes de que comenzara a prenderse fuego. Mientras tanto, la emblemática máquina quedó con visibles daños que afectan tanto su aspecto exterior como distintos sectores internos.

Una locomotora que sobrevivió al desguace
La locomotora 907 es una Robert Stephenson construida en Inglaterra en 1912 para el Ferrocarril Central Argentino, posteriormente incorporada al Ferrocarril Mitre. La máquina pertenece a la serie C7 y realizaba transporte de cargas. Construida en Newcastle por Robert Stephenson & Co., permaneció en servicio hasta la década de 1970.
En los años ’80, la locomotora se trasladó a Campana, donde permaneció durante varios años y logró preservarse del desguace. Con el tiempo surgió la posibilidad de traerla a Escobar, una iniciativa que involucró al Municipio y al Ferroamigos Club.

Finalmente, la locomotora llegó a la ciudad en la madrugada del domingo 17 de abril de 2005. El Municipio asumió los gastos del traslado desde Campana, mientras que integrantes de Ferroamigos participaron del acondicionamiento de la formación y del operativo para instalarla en el predio ferroviario.
Desde entonces, la 907 quedó incorporada al paisaje de la estación y se convirtió en uno de los elementos que permiten reconstruir el pasado ferroviario de Escobar. Su presencia también se vinculó con el trabajo de preservación del Museo del Tren y con la intención de mantener visible una parte de la historia de la ciudad.
Por eso, más allá de las circunstancias todavía poco claras que rodean al incendio, el episodio no afectó solamente a una vieja máquina. El fuego alcanzó una pieza que durante más de veinte años forma parte del paisaje cotidiano de Escobar y que, después de haber sobrevivido décadas de servicio y al riesgo de terminar desguazada, había encontrado en la estación un lugar seguro para seguir contando su historia.


















0 comentarios